El autotratamiento de Reiki

El autotratamiento de Reiki. Kisetsu
15 de julio de 2026

Es el compañero silencioso dentro de la práctica. Del que menos se habla cuando se habla del Reiki.

La terapia, los cinco principios —Gokai—, la vida de Usui Sensei, los símbolos del Reiki, el tratamiento a distancia… Todos llenan los libros, las charlas, los podcasts, pero es el autotratamiento de Reiki el que te acompaña en el día a día, cuando la vida se vuelve complicada, cuando aparece el dolor o cuando todo parece perder el equilibrio.

El Usui Reiki Ryōhō

La escuela de Reiki fundada por Usui Sensei se fundamenta en unas prácticas sencillas, pero profundas: la meditación Gasshō, el tratamiento o imposición de manos y los Gokai o cinco principios. Todas las técnicas y variaciones dentro de la enseñanza del Reiki forman parte de una de estas prácticas.

La meditación, que durante muchos años fue empequeñecida en las enseñanzas del Reiki occidental, parece que está recuperando su lugar central en las escuelas y la práctica del Reiki en todo el mundo. Es difícil entender el Reiki sin la meditación, ya que esta le otorga la profundidad, claridad y presencia imprescindibles en el tratamiento y la comprensión de la práctica.

El tratamiento se divide en dos direcciones: el que se realiza a los demás, comúnmente conocido como «terapia de Reiki», y el que se realiza a uno mismo, el autotratamiento de Reiki. No obstante, es de la terapia a los demás de lo que se suele hablar y escribir. Es de la terapia a los demás de la que se han realizado estudios y publicado artículos. El autotratamiento de Reiki tiene poca presencia en el mundo público del Reiki, pero mucha en el privado.

Los Gokai, los cinco principios del Reiki que ahondan en la naturaleza del enfado y de la preocupación, que promueven la gratitud y el trabajo constante y que suplican por el regreso de la amabilidad, son bien conocidos, aunque, en mi opinión, menos trabajados. Los estudiantes y practicantes de Reiki solemos memorizarlos, repetirlos y aprenderlos en el japonés original, pero no siempre reflexionamos acerca de ellos o los tenemos presentes en nuestro día a día. Los Gokai son una práctica profunda que pide constancia, comprensión y repetición.

El autotratamiento de Reiki

Aunque en las clases somos muchos los profesores que insistimos en la importancia del autotratamiento de Reiki, es habitual que, pasados los meses y los años, los alumnos den más importancia a las otras prácticas del Reiki. Sin embargo, es este, el autotratamiento de Reiki, el que convierte la práctica del Reiki en un compañero inseparable. Es el autotratamiento de Reiki el que cuida de nuestro cuerpo, en ocasiones maltrecho; de nuestras emociones, muchas veces desbordadas; y de nuestros miedos y dudas.

El autotratamiento de Reiki, esa imposición de manos que realizamos a nosotros mismos, es el cuerpo de la práctica, lo tangible, lo básico. Sí, los Gokai son el alma del Reiki, pero es el autotratamiento el que permite que la pureza del Reiki calme nuestro dolor, nos dé dirección y nos aporte claridad.

Cuando conseguimos tener la regularidad necesaria que toda disciplina espiritual necesita, esos treinta, cuarenta o sesenta minutos de Reiki diarios son los que alinean nuestra vida, la equilibran y le dan la profundidad que demasiadas veces anhelamos.

Las diferentes secuencias de posiciones de Reiki

Cuando finalmente el autotratamiento de Reiki recibe la atención que merece, suele ser para hablar o debatir acerca de las secuencias de posiciones. Algunos defienden que las manos deberían ir a los siete chakras principales de la filosofía hindú. Otros consideran que deberían tratarse los órganos. Algunos abogan por tratar el sistema linfático. Y así, en discusiones menos importantes de lo que creemos, nos olvidamos de lo realmente importante del autotratamiento de Reiki: hacerlo con regularidad y con presencia.

Las posiciones no son tan importantes como la actitud y la presencia. Los tres o cuatro minutos en cada posición que los profesores enseñamos a nuestros alumnos en el primer nivel de Reiki no son inflexibles, son un referente. Nada más. El autotratamiento de Reiki no pide siete posiciones, o nueve, o veintiuna; pide continuidad, amabilidad… y presencia.

La constancia en el autotratamiento de Reiki es mucho más importante que todo lo demás. No deberíamos caer en el error de pensar que unas posiciones funcionarán mientras otras no. Es el hecho de ponerse las manos y confiar en la pureza del Reiki lo que permite comprender —y comprobar— cómo el Reiki equilibra nuestras vidas y sostiene nuestro dolor cuando este aparece.

La diferencia de intensidad entre los tratamientos y el autotratamiento de Reiki

Una de las «quejas» más habituales entre los alumnos es la de «sentir menos» cuando se hace el autotratamiento de Reiki que cuando se hace tratamiento a otras personas. Esta disminución significativa en las sensaciones provoca, en demasiadas ocasiones, un desencanto con el autotratamiento que puede llegar a conducir al abandono de la práctica.

En realidad, donde deberíamos enfocar nuestra atención, cuando hablamos del Reiki, no es tanto en las sensaciones durante la práctica como en nuestro día a día. El Reiki promete —y promueve— estabilidad, serenidad, salud y equilibrio; por lo tanto, la práctica continuada favorece estos beneficios más allá de sensaciones momentáneas.

Las sensaciones pueden ir y venir, ser más o menos intensas. Nuestro estado de ánimo, el cansancio, el día a día… todo puede afectar a cómo percibimos las sensaciones, pero la mejora en nuestra vida es evidente cuando el autotratamiento es continuado y persistente.

Los veintiún días de autotratamiento de Reiki

En los cursos de Reiki, tras recibir Reiju —iniciación al Reiki—, la mayoría de los profesores hablamos de la importancia de practicar con total regularidad las siguientes tres semanas: los ya conocidos 21 días de Reiki. Sin embargo, son muchos los alumnos que, tras practicar estas tres semanas, empiezan a ser menos constantes en el autotratamiento.

Quizás la enseñanza de los 21 días de Reiki no favorece la continuidad en la práctica. El yoga, por ejemplo, pone mucho énfasis en la necesidad de la práctica diaria. El qigong también. La meditación también. Cuando sales de una formación de cualquiera de estas disciplinas, eres muy consciente de que la regularidad en la práctica es la clave. Quizás el Reiki carece de esta claridad.

La constancia en el autotratamiento de Reiki es lo más importante en la práctica del Reiki. Mejora la claridad, reduce el cansancio, aporta serenidad y repercute en las relaciones. El encuentro diario con el Reiki te hace descubrir la «magia» real del Reiki.

Te dejo con unos autotratamientos de Reiki guiados para que recuperes tu práctica:

Jordi Ibern

Otros artículos