El Reiki-Do: El camino espiritual del Reiki

El camino espiritual del Reiki. El Reiki Do
13 de marzo de 2025

Me gustaría hablarte del camino espiritual del Reiki, el Reiki-Do.

Cuando conocí el Reiki, en febrero del año 2002, mi vida era muy, muy distinta a la que es ahora. Mucho peor. Obviamente, muchas cosas han pasado durante todos estos años que han podido justificar o explicar ese cambio, no obstante, no tengo ninguna duda de que la influencia más significativa, poderosa y clara de ese gran cambio ha sido la práctica del Reiki.

El Reiki es más que una práctica curativa

El Reiki empezó para mí como una práctica de curación o de salud. Mi comprensión del Reiki era extremadamente limitada, y era esa propia limitación la que me llevaba a pensar que practicar Reiki diariamente ayudaría «simplemente» a mejorar mi salud, vitalidad y estado anímico. Jamás pensé todo lo que llegaría a significar el Reiki para mí, ni mucho menos que algún día haría sesiones de Reiki a desconocidos o que lo enseñaría en diferentes países.

El Reiki entró en mi vida. Se quedó. Creció. Lo abarcó todo. Me hizo feliz como nunca había pensado que se podía ser. La práctica regular del Reiki me introdujo en la meditación y los hábitos saludables: entre mis 16 y mis 25 años no leí un solo libro. Después, entre 4 y 10 libros por mes. Fumaba. Bebía. Comía de forma poco saludable. Dormía tarde. Carecía de empatía. No respetaba la naturaleza… Todo cambió. En los momentos difíciles, el Reiki me sostuvo. En los momentos demasiado fáciles, el Reiki me moderó.

La práctica regular del Reiki no solo creció, sino que se estableció como el centro de mi vida. Incluso después de casarme. Incluso después de ser padre. Si algo he aprendido durante estos más de veinte años de práctica es que, si se lo permites, el Reiki no solo va a mejorar tu vida y entorno, sino que te va a acompañar en un despertar espiritual que le dará sentido a todo.

¿Cómo es la práctica del Reiki?

Se trata de una práctica de perseverancia, moderación y humildad. Tres grandes habilidades que son realmente difíciles de consolidar, pero que, si lo consigues, tu vida será plena. Sin dudas. Sin peros. Sin juicios.

Perseverancia porque el Reiki lo cambiará todo, pero no de hoy para mañana, sino de una forma respetuosa, continuada, profunda. El Reiki requiere tan solo ese firme compromiso de levantarse 6 días a la semana a las 5:30 o a las 6:00 y practicar antes de que el día comience. Esto, te prometo que lo cambiará todo. No importa que estés en una época difícil, persevera en la práctica. No importa que estés en un momento dulce, persevera en la práctica. No importa que tengas buenas y sólidas excusas, persevera en la práctica.

Moderación, porque el Reiki te enseñará que la disciplina logra todo, pero solo si comprendemos nuestra naturaleza humana, cambiante, contradictoria y emocional, que hace que la disciplina necesite, de vez en cuando, algo de flexibilidad. Además, en un mundo lleno de distracciones, ocio e indulgencia, la moderación es clave para no perder jamás el centro y el equilibrio en nuestras vidas.

Humildad porque cuanto más practicas, más te sientas en silencio cada mañana, más recitas los principios del Reiki y, por supuesto, más experiencias vas pasando en la vida, más te das cuenta de la pequeñez e insignificancia de lo que somos en comparación con la historia de la vida misma, el Universo o, por qué no, Dios.

A las 6:00 de la mañana empiezo mi ritual: vaso de agua templada con un poco de limón. De veinte a 30 minutos de ejercicio, en los que alterno la práctica de Qi Gong, el Yoga y el ejercicio físico, según el día. Después, 10 minutos de oración: con las manos en Gassho, sencillamente recito los Gokai (los cinco principios espirituales del Reiki), mi oración, y comparto mis ansiedades, miedos o sueños para pedir y sentir la ayuda de algo mucho más grande que yo mismo. Después, 25 minutos de silencio. Algunos días a esta práctica inalterable, le sigue un autotratamiento de 30 minutos de Reiki. Otros días realizo la práctica del autotratamiento por la noche. Lo que sucede entre el fin de la práctica matutina y la noche es lo mismo que le sucede a cualquiera: niños, trabajo, llamadas, correos… Solo que, en mi caso, también hay Reiki, mucho Reiki, y meditación. Clases y terapias. Al llegar las 21h me suena una alarma: ‘leer’ me avisa. A las 22h suena otra alarma: ‘dormir’ me indica. De vez en cuando la indulgencia me empuja a ignorar las alarmas, pero soy muy consciente de lo importante de seguirlas para mantener un equilibrio interno y espiritual, por lo que trato de no ignorarlas casi nunca.

El Reiki es un camino espiritual

El Reiki no es una práctica terapéutica. El Reiki es un camino espiritual. Es una práctica que sutilmente te enseña a mirarte primero a ti mismo para, posteriormente y con delicadeza, enseñarte que las otras personas también existen, y sufren, y anhelan y se sienten solas y perdidas. El Reiki es un camino espiritual porque, cuando practicado con regularidad, sientes la alegría y el dolor de la naturaleza como propios, y quieres aliviarlo. Sientes la soledad y desespero del otro como tuyos, y quieres aliviarlos. Sientes que ya nada tiene sentido sino es por y para todos. Y es, justo en ese momento, donde todo cobra sentido.

Jordi Ibern

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