Kurama: entre mitos, dioses y energía espiritual

Kurama, montaña de Reiki, mitos y dioses
13 de marzo de 2025

El monte Kurama, situado al norte de Kioto, es un lugar envuelto en misticismo y leyendas que se remontan a tiempos ancestrales. Mucho antes de que Kurama se hiciera famoso en el siglo XX por su asociación con el Reiki, después de que Usui Sensei pasara 21 días de retiro espiritual y alcanzara la realización espiritual, el monte Kurama ya era considerado un enclave sagrado en la espiritualidad japonesa, vinculado a la mitología sintoísta y budista.

El hogar de los Tengu

Se dice que Kurama es hogar de entidades sobrenaturales y deidades que han influido en la historia y la cultura de Japón durante siglos. Uno de los mitos más conocidos sobre el monte Kurama es su relación con los tengu, seres legendarios del folclore japonés que suelen representarse como criaturas con rasgos de ave y con una gran nariz. Los tengu han sido tradicionalmente vistos como guardianes de las montañas y protectores del conocimiento esotérico, a la vez que pueden ser traviesos e impredecibles. Si visitáis Kurama y los encontráis, sed muy respetuosos con ellos.

Kurama es, asimismo, conocido como la morada del gran Sojobo, el rey de los tengu. Se dice que Sojobo era un maestro en el arte de la espada y el combate, y que fue él quien enseñó a Minamoto no Yoshitsune, uno de los samuráis más legendarios de Japón, las técnicas de lucha que le permitirían convertirse en un guerrero imbatible. Según la leyenda, Yoshitsune pasó su infancia en Kurama y allí, bajo la tutela de Sojobo, aprendió movimientos y estrategias que parecían sobrehumanas en batalla. Este relato ha alimentado la imagen de Kurama como un lugar de aprendizaje místico y de poder marcial oculto.

Bishamonten y la espiritualidad budista

Además del sintoísmo y el folclore de los tengu, Kurama también tiene una fuerte presencia budista. El monte alberga el Templo Kurama-dera, fundado en el siglo VIII y dedicado a Bishamonten, una de las deidades guerreras más importantes del budismo japonés. Bishamonten es el protector del norte y se le asocia con la justicia, la guerra y la protección contra el mal. A lo largo de los siglos, muchos monjes y guerreros han subido al monte Kurama para rendirle culto y buscar su bendición.

En la cosmovisión budista de Kurama, se cree que la montaña en sí misma es un centro de energía espiritual, un lugar donde la naturaleza y lo divino se encuentran. Esta visión ha perdurado a lo largo del tiempo y sigue atrayendo a peregrinos y buscadores espirituales.

Kurama y la conexión con Venus

Otra de las creencias espirituales vinculadas al monte Kurama es su relación con el planeta Venus y la deidad Mao-son. Según las enseñanzas del budismo esotérico de Kurama-dera, hace aproximadamente 6,5 millones de años, una energía cósmica descendió de Venus para guiar a la humanidad. Esta entidad, conocida como Mao-son, es venerada en Kurama como una manifestación de la sabiduría universal y la luz, un ser celestial que ayuda a despertar el potencial espiritual de las personas. Junto con Bishamonten y Kannon, la bodhisattva de la compasión en el budismo mahayana, forma una trinidad sagrada en la espiritualidad del templo.

Se dice que el monte Kurama, además de ser un centro de práctica budista, es también un punto de conexión con energías cósmicas que trascienden la Tierra. Muchas personas visitan el templo en busca de iluminación y armonía con estas fuerzas, creyendo que la montaña actúa como un puente entre los mundos divino y humano.

El festival del fuego de Kurama

Uno de los eventos más espectaculares asociados con el monte Kurama es el Kurama no Hi Matsuri o Festival del Fuego de Kurama. Celebrado cada 22 de octubre en el Santuario Yuki-jinja, este festival es una de las celebraciones más impresionantes de Kioto. Durante el evento, los habitantes de la zona encienden enormes antorchas y desfilan por las calles llevando fuego sagrado, recreando una antigua procesión de bienvenida a los dioses sintoístas. Se cree que este fuego purifica y protege a la comunidad, conectando a los participantes con las energías divinas de la montaña.

Un lugar de poder y misterio

Kurama ha sido un punto de referencia en la espiritualidad japonesa durante siglos, no solo por su conexión con los tengu y Bishamonten, sino también por la creencia de que la montaña posee una energía especial. Muchas personas visitan Kurama para meditar, caminar por sus senderos y sentir la atmósfera sagrada del lugar. La combinación de sus leyendas, su riqueza espiritual y su belleza natural lo convierten en un destino fascinante, cargado de historia y misterio.

Más allá del Reiki, el monte Kurama sigue siendo un sitio donde lo mitológico y lo espiritual se entrelazan, recordándonos la profunda relación entre la naturaleza y la creencia en lo divino en la cultura japonesa.

Jordi Ibern

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