¿Qué se siente durante una sesión de Reiki?

Reiki Session Kisetsu
14 de agosto de 2026

¿Qué se siente durante una sesión de Reiki? ¿Se nota calor? ¿Es normal quedarse dormido? ¿Se puede llorar durante una sesión? ¿Y qué sucede después?

Son preguntas habituales, especialmente antes de recibir Reiki por primera vez.

Después de más de veinticinco años practicando Reiki y de alrededor de 8.000 sesiones individuales, mi primera respuesta sería que cada persona siente algo diferente.

Incluso una misma persona puede vivir cada sesión de una manera distinta. Hay personas que sienten calor, frío, hormigueo o una profunda sensación de pesadez. Otras sienten que el cuerpo se vuelve extraordinariamente ligero. Algunas se emocionan o lloran. Muchas se quedan dormidas. También hay quien permanece consciente durante toda la sesión, en un estado de profunda tranquilidad.

Y, aunque es menos frecuente, algunas personas apenas sienten nada.

Ninguna de estas experiencias determina por sí sola que una sesión haya sido mejor o peor.

¿Qué sucede durante una sesión de Reiki?

En una sesión de Reiki la persona permanece vestida, normalmente tumbada cómodamente en una camilla. No necesita hacer nada especial, concentrarse, controlar la respiración ni intentar dejar la mente en blanco.

El terapeuta va colocando las manos suavemente sobre diferentes zonas del cuerpo o, en determinadas posiciones, ligeramente por encima de él.

Poco a poco, el cuerpo suele relajarse.

La respiración puede hacerse más lenta y profunda. La actividad mental disminuye. Se pierde parcialmente la noción del tiempo y, en muchas ocasiones, se entra en ese curioso territorio que existe entre estar despierto y estar dormido.

A partir de ahí, las experiencias pueden ser muy diferentes.

Sensaciones físicas durante una sesión de Reiki

Una de las sensaciones que las personas mencionan con mayor frecuencia es el calor.

A veces simplemente se percibe el calor de las manos. En otras ocasiones, sin embargo, la sensación resulta más intensa o aparece en una zona diferente a aquella en la que están colocadas las manos del terapeuta.

También puede sentirse frío o frescor.

Son frecuentes asimismo el hormigueo, pequeñas pulsaciones, movimientos musculares espontáneos, cambios en la respiración o la necesidad de suspirar profundamente.

Algunas personas sienten determinadas partes del cuerpo especialmente pesadas. Otras describen exactamente lo contrario: una sensación de extraordinaria ligereza, como si el cuerpo ocupara menos espacio o sus límites fueran menos definidos.

En ocasiones desaparece incluso la percepción clara de dónde están colocados los brazos o las piernas.

Nada de esto necesita suceder.

Las sensaciones físicas pueden ser intensas, muy sutiles o prácticamente inexistentes.

¿Es normal quedarse dormido durante una sesión de Reiki?

Sí. Mucho.

No dispongo de un registro estadístico de mis sesiones y, por tanto, lo que sigue no debe interpretarse como el resultado de un estudio científico. Es simplemente una estimación nacida de mi experiencia profesional.

Después de aproximadamente 8.000 sesiones de Reiki, diría que alrededor de siete de cada diez personas se quedan dormidas en algún momento.

No siempre es un sueño profundo. Muchas entran y salen del sueño y, cuando terminamos, me dicen:

«No sé si me he dormido».

Es una descripción muy habitual.

Parece existir un espacio intermedio en el que el cuerpo está profundamente relajado mientras permanece cierta conciencia de lo que sucede alrededor. Se escuchan algunos sonidos, se percibe ocasionalmente la presencia de las manos y, al mismo tiempo, aparecen imágenes, pensamientos inconexos o pequeños fragmentos de sueño.

Otras personas sencillamente se duermen profundamente.

No pasa nada.

No es necesario permanecer despierto para recibir una sesión de Reiki ni prestar atención a las manos del terapeuta.

Emociones y lágrimas durante Reiki

También pueden aparecer emociones.

Según mi experiencia, aproximadamente una de cada diez personas llora o expresa alguna emoción de manera visible durante una sesión.

De nuevo, se trata únicamente de una estimación personal basada en mi práctica profesional, no de una estadística científica.

A veces la persona sabe perfectamente por qué está llorando.

Puede aparecer un recuerdo, una preocupación, una pérdida, una persona o una situación concreta. En otras ocasiones aparece ternura, gratitud o una sensación de alivio difícil de explicar.

Y algunas veces las lágrimas simplemente aparecen. Sin pensamiento. Sin recuerdo. Sin una razón evidente.

No creo que sea necesario interpretar cada emoción que aparece durante una sesión ni atribuirle necesariamente un significado energético.

Pasamos buena parte de nuestra vida haciendo cosas, pensando, resolviendo problemas y respondiendo a estímulos. Permanecer durante una hora en silencio, con los ojos cerrados, sintiéndonos cuidados y sin tener absolutamente nada que hacer crea unas condiciones poco habituales.

En ocasiones, cuando todo se aquieta, las emociones encuentran espacio.

Imágenes, recuerdos y otras experiencias

Durante una relajación profunda también pueden aparecer imágenes, recuerdos o sensaciones difíciles de clasificar.

Algunas personas ven colores o formas. Otras recuerdan lugares o situaciones de su infancia. A veces aparece espontáneamente una persona en la mente.

También sucede que aquello que llevaba días dando vueltas en la cabeza parece ordenarse de una manera diferente.

No necesariamente porque encontremos una respuesta. A veces simplemente dejamos de hacernos la pregunta.

Estas experiencias pueden resultar significativas para quien las vive, pero no considero necesario interpretarlas. La mente produce recuerdos, imágenes y asociaciones constantemente. En el silencio sencillamente podemos percibir con mayor claridad algunas de ellas.

¿Se pueden tener experiencias espirituales durante Reiki?

Sí.

Aunque no todo el mundo entiende Reiki desde una perspectiva espiritual.

Para algunas personas una sesión es fundamentalmente una experiencia de bienestar y relajación. Para otras, Reiki forma parte también de un camino interior.

A lo largo de los años algunas personas me han descrito experiencias de profunda unidad, expansión, gratitud, silencio o presencia. En ocasiones hablan de una sensación de paz que les resulta difícil explicar con palabras.

Son experiencias profundamente personales.

Creo que lo más respetuoso es recibirlas sin intentar apropiarnos de ellas mediante una explicación.

No necesitamos convertir cada sensación en un símbolo ni cada experiencia en un mensaje.

Y tampoco considero que una experiencia espiritual intensa indique que una sesión haya sido más profunda.

A veces lo extraordinario sucede. Otras veces lo extraordinario es, simplemente, estar en paz.

¿Y si no siento nada durante Reiki?

También está bien.

En mi experiencia, sin embargo, no es demasiado frecuente.

De las aproximadamente 8.000 sesiones que he realizado, estimaría que no más de cinco personas de cada cien terminan diciendo que no han sentido absolutamente nada.

Esto no significa que el 95 % de las personas «sienta la energía Reiki». Sería una conclusión que mis observaciones no permiten hacer.

Significa únicamente que la inmensa mayoría describe alguna experiencia perceptible durante la sesión: calor, frío, hormigueo, relajación, sueño, cambios en la percepción corporal, emociones, imágenes o simplemente una profunda sensación de tranquilidad.

Pero tampoco hay que perseguir estas sensaciones.

No hay que sentir calor.

No hay que ver colores.

No hay que emocionarse.

No hay que quedarse dormido.

Y no hay que intentar sentir Reiki.

En realidad, durante una sesión no hay nada que hacer.

¿Cómo te sientes después de una sesión de Reiki?

Al finalizar dejamos siempre unos instantes para volver poco a poco.

Después de haber permanecido tumbado y profundamente relajado durante un tiempo, levantarse inmediatamente puede resultar extraño.

Muchas personas describen calma, ligereza y claridad mental.

El cuerpo puede sentirse descansado, los movimientos algo más lentos y la respiración tranquila.

Otras personas tienen sueño.

Y algunas experimentan justamente lo contrario: se sienten descansadas, despejadas y con más energía.

Una frase que he escuchado innumerables veces al terminar es muy sencilla:

«Estoy muy tranquilo».

Quizá sea también una de las mejores maneras de describir el efecto inmediato de una sesión.

¿Qué sucede durante los días posteriores?

No todo lo que sucede alrededor de una sesión termina al levantarnos de la camilla.

Algunas personas duermen especialmente bien aquella noche. Otras continúan sintiendo una tranquilidad inusual durante el resto del día o incluso durante los días siguientes.

En ocasiones me explican que una situación que habitualmente les habría generado una reacción intensa sigue estando ahí, pero la viven con algo más de distancia.

También puede permanecer cierta sensibilidad emocional.

Después de una sesión en la que han aparecido emociones profundas, algunas personas sienten la necesidad de descansar, caminar, estar tranquilas o disponer de un poco de tiempo para sí mismas.

No existe una reacción universal. Y tampoco considero conveniente atribuir automáticamente cualquier cosa que suceda después a Reiki.

A veces nos duele la cabeza porque nos duele la cabeza. Podemos estar cansados porque hemos dormido poco. Podemos tener un mal día después de recibir Reiki.

En algunos ámbitos se utiliza el concepto de «crisis de sanación» para explicar cualquier malestar posterior a una terapia. Personalmente prefiero ser prudente con este tipo de interpretaciones.

Si aparece un síntoma físico o psicológico importante, persistente o preocupante, debe valorarse adecuadamente y consultar con un profesional sanitario cuando sea necesario.

Reiki no sustituye la atención médica ni psicológica.

¿Existen beneficios del Reiki demostrados científicamente?

La investigación sobre Reiki existe y ha crecido considerablemente durante los últimos años, aunque sigue siendo limitada en comparación con la de otras intervenciones terapéuticas.

Algunos estudios y revisiones han observado resultados positivos especialmente en ansiedad, dolor, estrés, relajación y calidad de vida.

Un metaanálisis publicado en 2024 reunió 13 estudios con un total de 824 participantes y encontró una reducción estadísticamente significativa de la ansiedad asociada a las intervenciones con Reiki.

Otro metaanálisis, publicado en 2025 y centrado en ensayos clínicos aleatorizados, analizó 661 participantes y encontró una mejora pequeña pero estadísticamente significativa en calidad de vida.

También existen ensayos clínicos que han observado mejoras en dolor, ansiedad y estrés en determinados grupos de pacientes.

Son resultados interesantes. Pero debemos interpretarlos con prudencia. Los estudios sobre Reiki presentan diferencias importantes en metodología, número y duración de las sesiones, poblaciones estudiadas y calidad de los diseños. Algunas revisiones encuentran resultados positivos y otras han señalado que la evidencia disponible todavía es insuficiente para establecer conclusiones firmes sobre su eficacia para tratar enfermedades concretas.

Por eso creo que debemos evitar tanto afirmar que Reiki puede curarlo todo como afirmar que no existe ninguna investigación sobre Reiki.

Ninguna de las dos cosas es cierta.

La investigación continúa.

¿Cuánto duran los efectos de una sesión de Reiki?

Es imposible establecer una duración determinada.

Hay personas que perciben únicamente la relajación durante la propia sesión. Otras continúan sintiendo sus efectos durante horas o días.

También depende de por qué ha venido la persona, de su situación personal y del momento que está atravesando.

Una sesión aislada puede proporcionar un espacio de descanso y bienestar. Cuando existe un proceso más profundo —estrés mantenido, un momento emocional difícil o simplemente el deseo de cuidarse durante una determinada etapa— puede tener sentido realizar varias sesiones.

Pero no creo en crear dependencia de una terapia.

El objetivo debería ser siempre que la persona esté mejor en su vida, no que necesite permanentemente volver a la camilla.

Entonces, ¿qué voy a sentir en mi primera sesión de Reiki?

No puedo saberlo.

Después de unas 8.000 sesiones sigo sin poder predecir qué va a sentir una persona cuando se tumbe por primera vez en la camilla.

Probablemente se relajará.

Quizá sienta calor.

Quizá se duerma.

Puede que aparezca alguna emoción.

Puede que durante un rato deje de saber exactamente dónde terminan sus manos o sus piernas.

O puede simplemente permanecer tumbada, tranquila, mientras escucha su propia respiración.

Todo está bien.

Con los años he aprendido a no esperar nada extraordinario de una sesión de Reiki.

Y quizá por eso sigo apreciándolas.

Vivimos rodeados de estímulos, obligaciones, pantallas, pensamientos y cosas que reclaman constantemente nuestra atención.

Durante una sesión de Reiki no hay que conseguir nada.

No hay que comprender nada.

No hay que llegar a ningún lugar.

Durante un rato, podemos simplemente cerrar los ojos, descansar y dejarnos cuidar.

A veces, eso es suficiente.

Jordi Ibern

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