Aprender Reiki en Japón: práctica, tradición y qué esperar
Aprender Reiki en Japón permite situar la práctica en un contexto cultural más amplio. Qué tener en cuenta al elegir una formación y cómo planteamos nuestro viaje de maestría en Kisetsu.

El Reiki es una práctica japonesa basada principalmente en la imposición de manos. Se utiliza para favorecer un estado de relajación, calma y bienestar, y también puede practicarse como una disciplina de crecimiento y cuidado personal.
Su aparente sencillez —una persona permanece tumbada o sentada mientras otra coloca suavemente las manos sobre distintas zonas del cuerpo— puede hacer pensar que hay poco más detrás. Sin embargo, el Reiki comprende también una práctica personal, una filosofía y una manera determinada de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.
Aunque hoy se practica en numerosos países, sus orígenes se encuentran en Japón, a principios del siglo XX, y están vinculados principalmente a la figura de Mikao Usui (1865–1926).
La palabra Reiki se escribe habitualmente en japonés con dos kanji: 霊気 (reiki).
Su traducción no es completamente sencilla. El segundo carácter, 気 (ki), aparece en numerosas palabras japonesas y hace referencia, dependiendo del contexto, a conceptos relacionados con la energía, el ánimo, el estado interior o la vitalidad.
霊 (rei) posee también diferentes significados y matices relacionados con lo espiritual, lo sagrado o aquello que trasciende lo puramente material.
Por esta razón, Reiki suele traducirse en Occidente como «energía universal» o «energía espiritual». Son traducciones útiles para aproximarnos al concepto, aunque, como ocurre a menudo al trasladar términos japoneses a lenguas occidentales, ninguna recoge completamente todos sus matices.
El método que hoy conocemos como Reiki se desarrolló en Japón a partir de las enseñanzas de Mikao Usui y posteriormente se extendió fuera del país a través de diferentes maestros y linajes.
La forma más conocida de Reiki es probablemente la sesión realizada por un practicante a otra persona.
Durante una sesión, la persona permanece normalmente vestida y tumbada cómodamente en una camilla, aunque también puede recibir Reiki sentada. El practicante coloca las manos suavemente sobre diferentes zonas del cuerpo o las mantiene a una pequeña distancia.
No se realizan manipulaciones físicas, masajes ni movimientos bruscos.
La sesión transcurre generalmente en silencio y en un ambiente tranquilo. Algunas personas experimentan una relajación profunda; otras perciben calor, frío, hormigueo, pesadez o ligereza. También pueden aparecer emociones o recuerdos. Y algunas personas, sencillamente, no sienten nada especial.
Todas estas experiencias son normales.
No existe una sensación determinada que deba producirse durante una sesión de Reiki.
Esta pregunta puede responderse desde perspectivas diferentes.
Según la explicación tradicional del Reiki, durante la práctica se produce una interacción relacionada con el ki, la energía vital. El practicante no utilizaría su propia energía ni trataría de controlar conscientemente lo que sucede, sino que permitiría que el Reiki actuara a través de la imposición de manos.
Esta es la explicación que pertenece a la tradición y a la práctica del Reiki.
Desde un punto de vista científico, sin embargo, debemos ser más prudentes.
Hasta el momento no existe evidencia científica que haya demostrado la existencia de un campo energético específico asociado al Reiki, ni se ha establecido un mecanismo biológico que permita explicar el Reiki en los términos energéticos utilizados tradicionalmente. El National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH), perteneciente a los National Institutes of Health de Estados Unidos, lo señala expresamente.
Esto no significa necesariamente que las experiencias de las personas que practican o reciben Reiki sean falsas. Significa algo mucho más sencillo: la ciencia no ha demostrado el mecanismo energético que tradicionalmente se utiliza para explicarlo.
Son dos afirmaciones diferentes y creemos que es importante no confundirlas.
El Reiki ha sido objeto de diferentes estudios científicos, especialmente en relación con la relajación, la ansiedad, el dolor y la calidad de vida.
Los resultados no son concluyentes.
El NCCIH considera que el Reiki no ha demostrado claramente su eficacia para ninguna finalidad relacionada con la salud y señala que buena parte de los estudios disponibles presentan limitaciones metodológicas o resultados inconsistentes.
Sin embargo, la investigación continúa.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025, que analizó ensayos clínicos aleatorizados con un total de 661 participantes, encontró una pequeña mejoría estadísticamente significativa en la calidad de vida de quienes recibieron Reiki. Estos resultados son interesantes, pero deben interpretarse con prudencia y no demuestran la existencia del mecanismo energético propuesto tradicionalmente por el Reiki.
Una revisión sistemática publicada en 2026 sobre Reiki y Therapeutic Touch en cuidados paliativos encontró asimismo algunos resultados positivos relacionados con dolor, ansiedad, fatiga, relajación y bienestar emocional, pero concluyó que la evidencia disponible continúa siendo limitada y heterogénea.
Por tanto, la respuesta más rigurosa actualmente probablemente sea esta: existen resultados prometedores en determinadas áreas relacionadas con el bienestar y la calidad de vida, pero todavía no disponemos de evidencia científica suficientemente sólida para establecer conclusiones definitivas sobre la eficacia específica del Reiki ni sobre su mecanismo de acción.
Muchas personas recurren al Reiki principalmente para relajarse, reducir la sensación subjetiva de estrés o disponer de un espacio de calma y recogimiento.
También puede utilizarse como acompañamiento durante períodos emocionalmente difíciles o junto con tratamientos médicos convencionales.
De hecho, algunas instituciones sanitarias y centros de cuidados paliativos ofrecen Reiki como terapia complementaria, precisamente dentro de este contexto de bienestar y acompañamiento. Cancer Research UK, por ejemplo, explica que algunas personas con cáncer utilizan Reiki junto con sus tratamientos y pueden encontrar en él relajación y apoyo emocional, pero advierte claramente que Reiki no trata el cáncer.
Esta distinción es fundamental.
Complementario no significa alternativo.
El Reiki no debería utilizarse para sustituir un diagnóstico, una medicación o un tratamiento médico necesario. Cuando existe un problema de salud, corresponde a los profesionales sanitarios realizar el diagnóstico y establecer el tratamiento adecuado. Las propias orientaciones sanitarias sobre terapias complementarias insisten en que estas deben utilizarse junto con la medicina convencional y no en su lugar.
Una parte importante del Reiki suele quedar oculta cuando únicamente hablamos de sesiones y tratamientos.
Tradicionalmente, aprender Reiki significa también practicar Reiki con uno mismo.
El autotratamiento, la meditación, determinados ejercicios japoneses y los Gokai —los principios o preceptos asociados a la enseñanza de Usui— forman parte de esta dimensión personal de la práctica.
Desde esta perspectiva, Reiki no consiste únicamente en «hacer algo» a otra persona.
Puede convertirse en un espacio cotidiano en el que detenernos, prestar atención al cuerpo, permanecer unos minutos en silencio y observar cómo estamos.
Quizá esta sea una de las razones por las que una práctica aparentemente tan sencilla puede acompañar a algunas personas durante muchos años.
No.
Reiki no es una religión y su práctica no exige adoptar una determinada fe o sistema de creencias.
Una persona puede acercarse al Reiki desde una concepción espiritual, desde la curiosidad, como una práctica de bienestar o simplemente porque desea experimentar por sí misma qué sucede durante una sesión.
Tampoco creemos que sea necesario convencer a nadie.
La experiencia del Reiki es fundamentalmente personal y, como sucede con muchas prácticas contemplativas, probablemente sea más interesante experimentarla que intentar construir demasiadas ideas alrededor de ella.
¿Qué significa Reiki?
Reiki (霊気) es un término japonés que suele traducirse como «energía espiritual» o «energía universal». La traducción es aproximada, ya que ambos caracteres poseen diferentes significados y matices en japonés.
¿Quién creó el Reiki?
El método de Reiki que conocemos actualmente tiene su origen en las enseñanzas de Mikao Usui, en Japón, a comienzos del siglo XX. Después de su muerte en 1926, sus enseñanzas continuaron transmitiéndose y posteriormente llegaron a otros países.
¿Tengo que quitarme la ropa durante una sesión?
No. Las sesiones de Reiki se realizan normalmente con la persona completamente vestida. El practicante coloca las manos suavemente sobre el cuerpo o a una pequeña distancia.
¿Tengo que sentir algo para que la sesión funcione?
No. Algunas personas sienten calor, hormigueo, relajación o diferentes sensaciones corporales; otras no perciben nada especial. No existe una experiencia correcta que deba producirse durante una sesión.
¿Hay que creer en Reiki?
No. Reiki no exige ninguna creencia religiosa ni espiritual determinada.
¿Puede el Reiki sustituir un tratamiento médico?
No. Reiki es una práctica complementaria y nunca debería utilizarse para sustituir la atención, el diagnóstico o un tratamiento médico necesario.
El Reiki es una práctica japonesa sencilla en su forma: silencio, presencia e imposición de manos.
Tradicionalmente se comprende a través del concepto japonés de ki y de una dimensión espiritual de la práctica. La ciencia actual no ha demostrado la existencia del campo energético propuesto por esta explicación tradicional y todavía no permite establecer conclusiones definitivas sobre sus mecanismos o su eficacia específica, aunque algunas investigaciones han encontrado resultados positivos relacionados con el bienestar y la calidad de vida.
Quizá no sea necesario convertir esta incertidumbre en un problema.
Podemos respetar una tradición sin atribuirle aquello que no sabemos. Podemos reconocer la experiencia de quienes practican Reiki sin convertirla automáticamente en evidencia científica. Y podemos permitir que la investigación siga haciendo su trabajo.
Mientras tanto, el Reiki puede seguir siendo lo que para muchas personas ha sido durante años: una práctica sencilla de cuidado, atención y presencia.
National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH), Reiki. National Institutes of Health.
Consultar la fuente del NCCIH
Liu K. et al. (2025), Effects of Reiki therapy on quality of life: a meta-analysis of randomized controlled trials, Systematic Reviews, 14(1), 72.
Consultar el estudio en PubMed
Pontes-Gomes R., Reis-Pina P. (2026), Reiki and Therapeutic Touch for symptom burden and quality of life in palliative settings: A systematic review.
Consultar la revisión en PubMed
Cancer Research UK, Reiki — Complementary and alternative therapy.
Consultar Cancer Research UK
NHS Specialist Pharmacy Service, Advising on complementary products and conventional medicines (actualizado en 2025).
Consultar NHS Specialist Pharmacy Service
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